Los líderes católicos de Mexico instan a las autoridades a ‘escuchar a las víctimas’ sobre el descubrimiento de fosas comunes

Una vigilia en Guadalajara, México, el 15 de marzo de 2025, por las víctimas de la fosa clandestina encontrada en Teuchitlán, Jalisco. (Foto OSV News/Michelle Freyria, Reuters)

(OSV News) — Los líderes católicos de México rezaron por los desaparecidos del país e instaron a la población y a sus líderes políticos a escuchar el clamor de las víctimas de la violencia, en medio de la indignación por el descubrimiento de fosas comunes y hornos para incinerar cadáveres en un terreno usado como un centro de reclutamiento de un cartel de narcotraficantes.

Los familiares de los desaparecidos celebraron una procesión el 16 de marzo en la localidad de Teuchitlán, a 65 kilómetros al oeste de Guadalajara, donde se encuentra el terreno del Rancho Izaguirre, donde se hizo el lúgubre descubrimiento, y posteriormente asistieron a una misa en memoria de los desaparecidos.

“No nos cansemos de buscar a nuestros desaparecidos de presionar a nuestras autoridades,’ dijo en su homilía el obispo auxiliar de Guadalajara, Engelberto Polino Sánchez. “Por eso estas manifestaciones son importantes para que se visibilice y no se minimice esta situación que vivimos.”

El descubrimiento de un campo de exterminio ha horrorizado a muchas personas en México, donde casi dos décadas de violencia de los cárteles de la droga han acostumbrado aparentemente a la población a tales atrocidades.

Los líderes católicos de México acompañaron a las familias de las víctimas de la violencia, junto con la sociedad civil, en protestas y vigilias. Sacerdotes rezaron por las víctimas y por el país mientras los manifestantes se reunían el 15 de marzo en el Zócalo.

Zapatos representan a las víctimas durante una vigilia en la plaza del Zócalo, en la Ciudad de México el 15 de marzo de 2025. (Foto OSV News/Seila Montes, Reuters)

La misa por los desaparecidos tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, donde las familias se aferraron a las imágenes de sus seres queridos y colgaron sus fotos en los escalones que conducen al altar.

“Hago un llamado a las autoridades a escuchar a las víctimas,” dijo en su homilía el obispo auxiliar de la Ciudad de México, Francisco Acero Pérez. “Ojalá todos tomáramos un pico y una pala y nos fuéramos a buscar con ellos” – dijo refiriéndose a las familias que buscan a sus seres queridos que están desaparecidos – “pero si no podemos hacerlo, atendamos al menos la primera demanda que nos hacen, que es ‘escúchenos.'”

Un colectivo de familias conocido como Guerreros Buscadores de Jalisco – uno de los muchos grupos que peinan el país en busca de sus familiares desaparecidos – descubrió el lugar. Dicen que descubrieron hornos, fragmentos de huesos, más de 200 pares de zapatos y estatuillas de la folclórica “Santa Muerte,” una imagen que los líderes de la Iglesia han condenado como satánica.

“No podemos quedarnos callados ante tanta crueldad,” afirmó un comunicado del Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa eclesiástica de pacificación.

“Cada zapato es una historia de dolor y una vida frustrada por la maldad, cada hueso es un llamado a transformar este país de cementerios clandestinos, y cada vela que vamos a encender es un compromiso por la paz y la justicia, por la seguridad y la comunidad.”

La Conferencia del Episcopado Mexicano denunció que la atrocidad pone en evidencia una “omisión irresponsable de autoridades gubernamentales.” Los obispos también señalaron que las estadísticas mostraban que los homicidios estaban disminuyendo, mientras que las desapariciones estaban aumentando.

La presidenta Claudia Sheinbaum, sin embargo, criticó a la conferencia episcopal, diciendo el 13 de marzo: “No tienen la información correcta, el Episcopado.”

Ella volvió a restar importancia a la atrocidad en Teuchitlán – como lo han hecho otros miembros de su partido – diciendo el 16 de marzo: “Ya ven a los adversarios, ahora quieren seguir con su campaña sucia, su campaña negra.”

Sheinbaum ha revertido la estrategia de seguridad de “abrazos, no balazos” de su predecesor, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, desde que asumió el cargo el 1 de octubre, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con aranceles si México no detiene el fentanilo y los migrantes que cruzan la frontera con Estados Unidos.

El padre jesuita Jorge Atilano dijo a OSV News que ve el cambio en la estrategia de seguridad mientras viaja por el país como director del Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa de pacificación de la Iglesia. También dijo: “Yo la violencia la veo desde el control que existe por parte de los grupos delictivos de los territorios.”

Coincidió con la declaración de la conferencia episcopal, que dijo que los homicidios estaban disminuyendo, pero las desapariciones estaban aumentando – una afirmación con la que Sheinbaum no ha estado de acuerdo.

Un editorial del 16 de marzo en la publicación Desde la Fe de la Arquidiócesis de la Ciudad de México instó a la presidenta a escuchar a las víctimas de la violencia y también llamó a las personas a no pensar en las cifras de las personas que han muerto en manos del crimen como algo cotidiano.

“Tantas veces nos hemos indignado a causa de la violencia que dejamos de indignarnos. En medio de este ruido ensordecedor de cifras, dolor y hechos violentos, dejamos de escuchar a quienes sufren’, dijo el editorial. “Nuestra escucha ha desaparecido y tenemos que recuperarla.”

“La escucha en primer lugar hacia las víctimas de la violencia, la escucha hacia los familiares de las víctimas, la escucha hacia todos los que pueden aportar alguna contribución que lleve a erradicar este mal que nos está arrebatando parte de nuestra humanidad.”

 

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