Más de 2.000 muertos tras terremoto en Myanmar; el cardenal Bo clama por paz y ayuda urgente

Socorristas trabajan en un edificio dañado en Mandalay, Myanmar, el 30 de marzo, 2025, tras el fuerte terremoto que sacudió el país dos días antes. (OSV News foto/Reuters)

(OSV News) — La población de Myanmar sufre profundamente tras el devastador terremoto del 28 de marzo y necesita con urgencia ayuda humanitaria y médica.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Myanmar pidió un alto el fuego inmediato en un país que ya vive una guerra civil y que ahora se ve afectado por una nueva tragedia.

El número de muertos supera los 2.000, según la agencia Reuters, y hay unos 3.900 heridos. Sin embargo, cientos de personas más siguen desaparecidas o se teme que hayan muerto como consecuencia del fuerte sismo.

En un post X publicado el 30 de marzo, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, u OCHA, en Myanmar dijo que el desastre ha puesto “más presión sobre las personas ya vulnerables que se enfrentan a una crisis humanitaria alarmante.”

“La gente necesita urgentemente refugio, atención médica y apoyo en materia de agua y saneamiento,” dijo OCHA Myanmar.

El terremoto, de magnitud 7.7, tuvo su epicentro cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país. La fuerza del sismo devastó carreteras, edificios y templos religiosos, dejando miles de personas atrapadas entre los escombros.

El monasterio budista de U Hla Thein, en Mandalay, quedó destruido durante el sismo mientras unos 270 monjes se encontraban realizando un examen. Según The Associated Press, unos 70 monjes pudieron escapar. Sin embargo, 50 fueron hallados muertos y más de cien siguen sepultados bajo los escombros.

Los miembros de la comunidad musulmana de la ciudad también sufrieron las consecuencias del terremoto cuando cientos de personas se encontraban reunidas rezando en las mezquitas locales durante el mes de Ramadán. Se calcula que murieron 700 fieles musulmanes y que decenas de mezquitas del país resultaron dañadas o destruidas, informó AP.

Mientras tanto, aumentan las oraciones y los llamados a un alto el fuego inmediato.

El papa Francisco, que continúa recuperándose en el Vaticano, pidió oraciones por Myanmar. En su discurso dominical del Ángelus publicado el 30 de marzo, el papa rezó por la paz en varios países, así como por “Myanmar, que tanto sufre también por el terremoto.”

Socorristas transportan el cuerpo de una víctima en Mandalay, Myanmar, el 30 de marzo de 2025, tras un fuerte terremoto que se produjo dos días antes. (OSV News foto/Reuters)

El cardenal birmano Charles Muang Bo de Yangon, presidente de la conferencia episcopal católica de Myanmar, emitió un comunicado agradeciendo las oraciones del papa y expresando sus condolencias “por los que perecieron en los lugares de culto de pagodas y mezquitas.”

Asegurando que la Iglesia Católica “movilizaría apoyo para ayudar con las necesidades vitales de alimentos, medicinas y refugio,” el cardenal Bo dijo que un alto el fuego en la guerra civil en curso en el país era “imperativo” para proporcionar ayuda humanitaria “para los afectados tanto por el terremoto como por el prolongado conflicto.”

“Esta crisis humanitaria exige un cese urgente de las hostilidades. Pedimos urgentemente un alto el fuego inmediato y completo por todas las partes implicadas en el conflicto para garantizar la entrega segura y sin obstáculos de la ayuda humanitaria esencial por parte de los colaboradores locales e internacionales,” escribió el cardenal Bo.

Antes del terremoto, Myanmar estaba sumida en una guerra civil que libraba la junta militar tras derrocar al gobierno elegido democráticamente en 2021. Desde entonces, la junta militar gobernante ha sido acusada de violencia contra los civiles opuestos a su gobierno y se ha enzarzado en múltiples conflictos con grupos armados del país.

Mientras que los movimientos de resistencia del país han pedido unilateralmente un alto el fuego de dos semanas en las zonas afectadas por el terremoto, el relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar, Tom Andrews, expresó su indignación tras conocerse que la junta militar gobernante siguió bombardeando zonas controladas por los rebeldes después del sismo.

En una entrevista con la BBC, Andrews afirmó que los bombardeos eran “completamente indignantes e inaceptables,” y añadió que era “poco menos que increíble” que los militares siguieran “lanzando bombas cuando se está intentando rescatar a la gente.”

“Cualquiera que tenga influencia sobre el ejército tiene que aumentar la presión y dejar muy claro que esto no es aceptable,” dijo Andrews. “Hago un llamado urgente a la junta militar para que cese de inmediato todas sus operaciones.”

 

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